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domingo, 4 de julio de 2021

Reflexión del Evangelio del Domingo XIV del Tiempo Ordinario




Mc 6,1-6
Ciclo B

El evangelio de hoy, en la figura de los nazarenos que rechazan a Jesús, nos presenta la dificultad del hombre para creer y aceptar la manifestación de Dios en lo cotidiano según los esquemas propios de la Divinidad.

El hombre contemporáneo es consciente de la obra de Cristo, en muchas ocasiones le agrada su mensaje y observa la sabiduría y legitimidad del contenido, pero como los paisanos de Jesús, se escandaliza y murmura el obrar de Dios que topa cada realidad de la existencia humana: ¿cómo es posible que este Carpintero, hijo de María, sea Dios y siendo Dios se humille así mismo por amor a la humanidad –una humanidad rebelde, testaruda (cf. Ez 2,2-5)– que no merece sacrificio alguno en su favor? Pero para Dios todo es posible y su obra no está determinada por la lógica humana.

Es preciso que pidamos la luz necesaria para pasar del “signo al fundamento”, de la murmuración al seguimiento de Cristo y privarnos así de la desconfianza que nos abandona a nuestra propia suerte. No dejemos pasar de largo al Profeta, brindémosle acogida en nuestros corazones, porque su presencia es gracia que nos libera y redime.